Estrés, Ansiedad, Nerviosismo…vs Mindful YOGA

Fuera de cuestión en nuestra cultura está enraizada la idea de que a través de los aspectos físicos, asanas o posturas, del Yoga podemos influenciar nuestra Mente y podemos quizás relajarnos, desconectar o lo que sea que pensemos que es desestresarnos.

La Conciencia  o el trabajo a través de la conciencia es algo que todos los estilos de hatha-yoga enseñan, con frecuencia referida a la conciencia respiratoria. Hoy en día la expansión a nivel mundial del “Mindfulness” ha logrado que se estén aplicando las enseñanzas sobre la Concienciación o Conciencia Plena (tradición budista) a la práctica de asanas. En estas clases se ofrecen estas herramientas como una forma de aumentar nuestra presencia y conciencia no sólo cuando estamos en la esterilla, sino también que seamos capaces de trasladar esa experiencia fuera de ella.

La práctica de asanas ayuda a contrarrestar los efectos del estrés induciendo a lo que se conoces como una respuesta de relajación. Cuando ésta aparece, muchas personas descubren que, en vez de intentar escapar de sus sentimientos, pueden permanecer en ellos, lo que es esencial para poder identificar los factores psicológicos que desencadenan su estado de estrés, ya haya derivado éste a una ansiedad, depresión…Además de esos beneficios psicológicos, el yoga transmite Conciencia o Concienciación, una herramienta valiosísima para las personas que luchan contra esos efectos del estrés crónico.

Por lo general, la primera forma en que los occidentales aprendemos a crear conciencia en el yoga es practicando las asanas. La gran cantidad de instrucciones que se oyen en la clase de yoga no están únicamente diseñadas para mejorar sólo nuestra postura o alienación, también proporcionan a nuestra mente ocupada algo en lo que centrarse y, por consiguiente, nos mantienen en el momento presente. Para los nervios, esto es una vía de escape.

“Cuando sientes ansiedad no puedes centrarte en nada porque te sientes sobrepasado. Disponer de algo concreto en lo que centrarse, como una postura, tu respiración o un mantra, es muy tranquilizador…Estar más en contacto con los pensamientos y sentimientos que surgen en cada momento, ya es la mitad de lo que necesitas para acabar con ellos. En otras palabras: cuando eres capaz de identificar que algo va mal, puedes tratarlo en ese preciso momento en vez de ignorarlo y liberarlo después con dolor.”, afirma Judith H. Lasater médico especialista en yoga.

Esta misma doctora afirma que desarrollamos muchas estrategias, que a veces se vuelven adictivas, para escapar de la ansiedad o la tristeza (comer en abundancia, beber o hacer ejercicio compulsivamente, por nombrar algunas) porque vivimos en una sociedad que niega la tristeza. Pero cuando aprendes a sentarte tranquilo en el yoga o la meditación, te conviertes en un contenedor de tus sentimientos. No interactuando con ellos, desaparecerán. Sentarse con ellos es realmente curarlos. En estas ocasiones estamos tan asustados que probablemente nos centraremos en no volver a sufrir esa experiencia nunca más, lo que sólo empeora las cosas. Es como nadar contra corriente, te ahogarás. En cambio, si flotas en las aguas turbulentas y esperas a que se calmen, puedes llegar a la orilla con seguridad.

En esta misma línea, Frank J. Boccio, autor del libro “Mindfulness Yoga” afirma: “Mi experiencia es que cuando cultivamos realmente la Conciencia o Atención Plena en el hatha-yoga, empieza a infiltrarse de forma natural en otras actividades.”

“La Conciencia o Atención Plena te obliga a trabajar en la situación en la que te encuentres. Te proporciona un escenario general de apego o aversión y te convence de que no existe ningún problema fundamental que no puedas afrontar. Y esto es muy liberador”, dice Cyndi Lee, autora de varios libros sobre yoga y budismo.

Anne Cushman, codirectora del Programa de Formación de Meditación y Yoga Consciente en California afirma que la Consciencia puede avivar una práctica de yoga que opera con el piloto automático: “Es una forma de abrir más profundamente tu práctica de yoga y trasladar esa sensación al resto  de tu vida”. Este yoga consciente puede abrir nuevas puertas a las personas a las que les resulta difícil meditar, ya sea por temperamento o por cuestiones físicas. Es ni más ni menos que otra puerta de acceso al Mindfulness.

Isabella K.Z.S.

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